2019 no será un año fácil para la UE…

Lee aquí el interesante artículo de María G. Zornoza publicado por Aquieuropa.com el 21.12.2018:

“Europa se forjará en crisis y será la suma de las soluciones adoptada para esas crisis”, aventuró Jean Monnet, uno de los padres fundadores de la UE. Si hay una palabra que ha protagonizado la actualidad de la Unión durante el año que dejamos esa es crisis: la de los refugiados; la crisis de la Eurozona; la crisis de identidad; la del pulso del Este; la de los presupuestos italianos; o más reciente la crisis de los chalecos amarillos.

El 2019 será crucial para la UE y mucho del destino del proyecto comunitario lo marcará la respuesta que dé a estas crisis. Pero sobre todo la respuesta a los dos hitos más importantes que avecina el año venidero: la salida del Reino Unido y la conformación de la nueva Eurocámara y la Comisión Europea tras las elecciones europeas de mayo.

Brexit

El año ya empieza fuerte: la semana del 14 de enero, el Parlamento británico votará el Acuerdo de Salida. El 29 de marzo, el Reino Unido abandona la Unión. Puede hacerlo por dos vías: de forma caótica (sin acuerdo) o de forma ordenada (con él). La experiencia del Brexit ha dejado estos 18 meses dos lecciones importantes para los Veintisiete. Uno es la unidad que han mostrado las capitales europeas, que encontraron su mayor desencuentro en la crisis de España por Gibraltar, y la otra es la firmeza con que Comisión, Parlamento y Consejo han mostrado ante el ‘ingobernable’ Londres.

Elecciones europeas

En mayo llegan las que probablemente serán las elecciones más importantes para la UE hasta la fecha. Lo hacen en un contexto de hartazgo y cambio social que ha impulsado el auge de los extremismos. Los comicios pueden convertirse en el espejo de lo que ha ocurrido durante los últimos años en los Parlamento nacionales de los Estados miembros: el auge de la extrema derecha. En Austria la ultraderecha gobierna en la coalición que lidera Sebastian Kurz, en el Parlamento alemán (también en el andaluz) han entrado por primera vez Alternativa para Alemania o Vox y en Suecia se han convertido en la llave para formar Ejecutivo provocando un bloqueo gubernamental.

Una de las claves este mayo pasa por si las fuerzas ultras consiguenla unirse en torno a un único grupo político, algo difícil dado las grandes diferencias que separan a unos de otros. Lo que parece más probable es que los partidos tradicionales pierdan en torno a un 5% de sus escaños en beneficio de estas fuerzas, lo que amenaza con provocar más escisiones y quebraderos de cabeza durante el próximo lustro. Otro de los grandes momentos llegará al conocer los sustitutos de la actual Comisión que lidera Jean-Claude Juncker y qué línea tomarán ante los múltiples desafíos que se presentan.

‘To be continued’

Pero además, la Unión comienza el nuevo año arrastrando muchas crisis. La migratoria, lejos de desbloquearse, continúa cavando grietas entre los Estados miembros, que de nuevo se enfrentan ante el reto de desbloquear la Política de Asilo Común, para el que es fundamental dar una respuesta a la reforma del Reglamento de Dublín. Un momento importante será la cumbre UE-Liga Árabe, que se celebrará en febrero en El Cairo, donde la UE esperadar forma a su cooperación con países del norte de África para frenar la inmigración irregular.

Las fuerzas populistas han hecho tanto a nivel nacional como a europeo una máquina de votos del rechazo de la inmigración escenificado con el cierre de puertos a buques que transportan a solicitantes de asilo o con el rechazo al Pacto Global sobre Migración, que cuenta con el boicot de nueve Estados miembros. La extrema derecha busca hacer de los comicios de mayo un plebiscito para avalar su cierre de puertas y control de fronteras externas.

Igual de estancada está la reforma de la Eurozona, que consiguió un acuerdo de mínimos en la última cumbre europea de la semana pasada. Todo ello cuenta además con el debilitamiento del eje franco-alemán, conductor de la integración europea. Clave será también este año para un Emmanuel Macron, presidente de Francia y presentado como la gran esperanza de Europa, que vive sus momentos más bajos de popularidad y en medio de crisis internas, que se han canalizado en torno a la crisis de los chalecos amarillos. Todo ello irá además de la mano de una desaceleración generalizada del crecimiento. En la vecina Alemania, está por ver si la gran coalición aguanta el pulso y permite a una saliente Angela Merkel culminar su mandato, previsto hasta 2021.

Estado de Derecho

El 1 de enero comienza además con cierta anomalía. Toma posesión de su primera Presidencia del Consejo Rumanía y lo hace bajo la sombra del Estado de Derecho. Bucarest está bajo la lupa de las instituciones europeas por su deriva, ejemplificada a través de ciertas leyes que por ejemplo despenalizan cargos de corrupción. Es el país más pobre de la UE y uno de los que más sufren estas lacras.

Pero hablar de Estado de Derecho en la UE es hablar de Polonia. Y también de Hungría. Sobre el primero pesa desde hace un año el Artículo 7 de los tratados por su reforma del sistema judicial, establecido para salvaguardar los valores fundamentales de la UE. Y sobre el segundo hace unos meses que el Parlamento Europeo aprobó aplicarlo por la deriva autoritaria de su primer ministro Viktor Orbán. La nueva Comisión y Parlamento tiene la tarea de seguir manteniendo el pulso para garantizar el cumplimiento de los valores más básicos de la UE, como es la separación de poderes.

Tensiones externas

Pero a las tensiones internas hay que sumarles las externas. Es difícil ver un mundo cada vez más volátil y globalizado de forma individual. La UE tiene el reto de hacer frente de forma conjunta y unida a múltiples desafíos que presenta el tablero de ajedrez mundial: Donald Trump, presidente de Estados Unidos, no ha dicho su última palabra sobre la guerra comercial, que tiene a la UE como uno de sus “targets”. La Unión debe además medir su respuesta ante una Rusia cada vez más agresiva con Ucrania, velar por su seguridad protegiendo el acuerdo nuclear iraní o apostando por estabilizar Oriente Próximo, ahora que además Washington acaba de retirarse de Siria. Tiene además el enorme reto de liderar la protección del orden mundial multilateral, nacido tras la Segunda Guerra Mundial, y que se encuentra hoy bajo una amenaza existencial.

Comicios nacionales

Y tiene que hacer todo lo anterior sin despegar la mirada de lo que ocurre en sus Estados miembros. En marzo hay elecciones en Estonia y Eslovaquia. En abril en Finlandia. En mayo están programadas en Bélgica, cuyo gobierno acaba de caer. En junio, los daneses, que cuentan con una fuerte presencia de la ultraderecha en su Parlamento, eligen a sus nuevos diputados. En octubre hay comicios en Portugal y Grecia. Y finalmente, en noviembre los polacos celebran elecciones parlamentarias.

Estos son algunos de los retos para los próximos doce meses. Seguramente vengan muchos más. Y todo ello evidencia que 2019 no será un año fácil para la Unión, pero sí uno crucial.

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